Meme 3 spiderman señalándose a sí mismos

Sin sentar cátedra: Diseño homogéneo. Todo igual

Por: Arianda Rousaud

Tengo la sensación (remarco que hablo desde una percepción psíquica, subjetiva y 100% unipersonal; algo muy cercano a lo que vendría a denominarse unpopular opinion, sin voluntad alguna de sentar cátedra) de que últimamente el diseño español ha entrado en una alarmante deriva hacia la homogeneidad. Si no es alarmante -sé que suena un pelín apocalíptico-, cuánto menos, es intrigante. Me refiero, en concreto, al diseño de mobiliario.

Esta impresión viene cociéndose desde hace un par de años. Me abordó por primera vez en la Feria Hábitat Valencia 2022, cuando la ciudad brillaba en pleno apogeo de su Capitalidad. Mientras recorría pasillos y pabellones -el walk of fame del diseño patrio-, me cercioré de que, visto uno, vistos todos. Entré en una especie de bucle, deja-vú, error de Matrix y día de la marmota. Mirase donde mirase… todo lo que veía era exactamente lo mismo. Todo igual.

 

 

Una cuenta ya con suficiente fútbol en sus botas para saber sobre las fluctuaciones del mercado. Todos los sectores funcionan a base de ciclos, y el nuestro no iba a ser una excepción. El diseño, el interiorismo y hasta la arquitectura beben de la industria de la moda, y esta no deja de ser un reflejo del momentum social de cada época. Sin embargo, estaremos de acuerdo en que una cosa son las corrientes ligadas a temporadas o períodos concretos (por ejemplo, una gama de colores, una forma geométrica, el uso de eco-materiales, la apuesta por sistemas constructivos sostenibles, una determinada manera de iluminar…), y otra muy diferente es la falta de identidad.

Para tratar de entender qué está pasando, si nos ceñimos al caso de Valencia (aunque es notoriamente extensible al resto de España), ocurre que todas las marcas están encargando lo mismo a los mismos. Y, claro, el resultado no puede ser otro que el mismo, en todas partes. Los mismos sofás. Las mismas sillas. Las mismas mesas. Hasta los mismos stands. Da la sensación de que existe un único brief, que se reparte entre tres o cuatro estudios que diseñan lo mismo para todos.

 

Ocurre que todas las marcas están encargando lo mismo a los mismos.

 

Y así, igual que la globalización arrasó con la personalidad de las ciudades -con todas esas calles comerciales exactamente iguales en todas partes, mismas tiendas, mismas prendas-, nuestro diseño corre el peligro de sufrir un efecto similar.

Puedes leer todas las editoriales de Ariadna Rousaud en este enlace.

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