Por: Ariadna Rousaud
El arquitecto Néstor Pérez Batista rehabilita la histórica Casa Montelongo en el corazón de La Oliva, al norte de Fuerteventura. El espacio, que antaño albergó un casino y una vivienda familiar burguesa, se ha transformado en un alojamiento turístico exclusivo de dos apartamentos. Su diseño combina tradición, arte y modernidad, integrándose en el patrimonio cultural de la isla.
La historia de la Casa Montelongo
La Casa Montelongo, situada en la Zona de Conservación Histórico-Artística de La Oliva, es un edificio con una rica historia que se remonta a su época como casino y residencia de una familia burguesa. Con el paso de los años, esta emblemática construcción se convirtió en un referente cultural local, albergando eventos sociales de gran relevancia. Hoy, gracias al proyecto liderado por el arquitecto afincado en Berlín Néstor Pérez Batista, el inmueble ha sido renovado para recuperar su esplendor y adaptarse a un nuevo propósito: un alojamiento turístico de lujo.
El proceso de renovación se ha centrado en la esencia arquitectónica original, preservando elementos característicos de la casa canaria tradicional. Sin embargo, no se trata solo de una restauración, sino de una reinterpretación que combina lo mejor del diseño histórico con soluciones arquitectónicas modernas. Cada espacio de la casa se ha diseñado con especial enfoque en la funcionalidad y la estética. Aasí, se ha creado un entorno donde la tradición y la contemporaneidad conviven en perfecta armonía.
Se trata de disfrutar de paisajes naturales, de playas donde es fácil perderse y donde el alojamiento en sí se convierte en uno de los motivos principales del viaje”. Borja y Raúl, propietarios de Casa Montelongo
Espacios conectados
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la cuidadosa conexión entre las zonas interiores y exteriores. Desde el principio, los arquitectos y promotores del proyecto establecieron como prioridad mantener una relación fluida entre las estancias y el patio central. Este enfoque permitió que la casa se mantuviera fiel a su diseño original, conviertiéndose en un inmueble abierto y luminoso, donde la luz natural y las vistas al exterior son protagonistas.
El patio, elemento central en la arquitectura canaria, se transforma en una estancia más, gracias a la disposición estratégica de las aberturas en las fachadas interiores. Esto permite una continuidad espacial que aporta una sensación de amplitud y calma, ideal para quienes buscan un refugio para la contemplación y el descanso.
Cultura local y diseño eco
Los propietarios de Casa Montelongo, Borja y Raúl, tenían claro desde el inicio que el proyecto debía respetar tanto la cultura como el patrimonio arquitectónico de Fuerteventura. Al mismo tiempo, buscaban crear un espacio que cumpliera con las expectativas actuales de confort y estilo. Este equilibrio entre lo antiguo y lo nuevo se logra gracias a la atención al detalle en aspectos como la iluminación, la privacidad y el confort térmico. La casa, que ofrece dos unidades alojativas independientes con salón, comedor, cocina, baño y dormitorio, está pensada para proporcionar una experiencia que va más allá del alojamiento, convirtiendo el propio espacio en un motivo para el viaje.
© Gregor Neschel
© Gregor Neschel
© Gregor Neschel
La meticulosa planificación y diseño de Casa Montelongo han dado como resultado un proyecto que no solo honra su pasado, sino que también ofrece una propuesta arquitectónica innovadora y sostenible. Desde la elección de materiales hasta la disposición de los espacios, todo está diseñado para integrarse con el entorno y brindar una experiencia única a sus visitantes.
© Gregor Neschel
© Gregor Neschel
La Escultura de Óscar Latuag
La intervención artística en Casa Montelongo tiene un papel crucial en la creación de su ambiente. En el patio destaca una escultura creada por el artista canario Óscar Latuag, que es mucho más que un simple elemento decorativo. La obra rinde homenaje a los recursos naturales de la isla, como la cochinilla, la orchilla y la piedra de barilla, utilizados históricamente en la producción de pigmentos. Las formas abstractas de la escultura evocan la flora autóctona de Fuerteventura, integrándose perfectamente con el entorno y generando un juego dinámico de sombras a lo largo del día, lo que añade un carácter cambiante y vivo al espacio.
Casa Montelongo se presenta como un ejemplo sobresaliente de cómo es posible rescatar y revitalizar el patrimonio arquitectónico de una región sin renunciar a la innovación y al confort. El proyecto aporta valor al turismo en La Oliva, además de convertirse en un referente de cómo la arquitectura y el arte pueden unirse para crear espacios que respetan la tradición y, al mismo tiempo, miran hacia el futuro.

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