Francesc Rifé firma el interiorismo de la casa de la diseñadora de joyas Caroline Sant Chalois

Por: Ariadna Rousaud

La armonía entre lo clásico y lo contemporáneo define el carácter de la nueva vivienda de Caroline Sant Chalois en el Eixample barcelonés. La diseñadora de joyas catalano-francesa ha confiado en el célebre interiorista Francesc Rifé para plasmar un hogar que recoje su pasión por el arte y el mobiliario. Así, Rifé ha proyectado el entorno perfecto donde obras de Marria Pratts, Les Simonnet o Xènia Fuentes conviven con piezas de anticuario de Serge Castellà, luminarias contemporaneas de Viabizzuno y Davide Groppi o un banco de Charlotte Perriand.

Alma artística

La vivienda, de 192 m², refleja el amor de Caroline Sant Chalois por las bellas artes y el mobiliario de mediados del siglo XX. Francesc Rifé ha capturado esta esencia respetando los elementos originales de la estructura y renovando aquellos que lo requerían. El resultado es un hogar donde el pasado y el presente dialogan en perfecta sintonía.

Caroline Sant Chalois

Para potenciar la colección de arte de la diseñadora, así como la belleza de las piezas de anticuario y las actuales, Rifé ha creado un lienzo, a veces neutro, a veces un poco más atrevido, articulado en tres zonas bien diferenciadas: un espacio social con despacho, una cocina conectada a un pasillo que actúa como eje de la casa, y el área privada, con los tres dormitorios.

Zona social y despacho: funcionalidad con estilo

La zona social da la bienvenida al nuevo hogar. En ella, los suelos de madera en espiga y las paredes blancas crean el fondo neutro perfecto para destacar el mobiliario cuidadosamente seleccionado. Un cerramiento acristalado, que reemplaza a la antigua puerta, marca la transición hacia el despacho de la propietaria.

  Cuadro amarillo de Nicoletta Gatti. Cuadro de resina gris de Stan Van Steendam (Alzueta Gallery)

En este espacio el interiorista ha buscado combinar elegancia y confort. A través de las cortinas de Ralo Designs ha conseguido una envoltura acogedora que, a su vez, garantiza mayor privacidad.

Silla GA de Hans Bellmann para Horgenglarus, anticuario Serge Castellà, años 50. Escritorio de la galería Bessa Pereira, años 50. Espejo de mesa de Uno & Östen Kristiansson de Luxus
Fotografía de Xènia Fuentes (Alzueta Gallery). Cortinas de Ralo Designs

La conexión entre el comedor y la sala de estar es fluida, ofreciendo un ambiente versátil, ideal tanto para la vida diaria como para recibir invitados.

Lámpara de pie de Serge Mouille. Escultura de Iside Mateo. Cuadro de Marria Pratts (Alzueta Gallery)

Cocina y pasillo: el corazón que articula la vivienda

El área central de la casa está marcada por una cocina abierta. Rifé ha proyectado una gran encimera en forma de U, de mármol negro con vetas blancas. Los detalles de latón sulfurizado dan un toque elegante y sofisticado.

Sillas de Gregorio Vicente Cortés para H Muebles, anticuario Serge Castellà, años 60. Lámpara Tubbino de Viabizzuno

La cocina no solo destaca por su diseño, sino también por su funcionalidad. Actúa como rótula entre las zonas sociales y los dormitorios. Desde aquí, un pasillo revestido de madera de roble conecta con los tres dormitorios. Se ha combinado con papel pintado de la marca francesa Pierre Frey, con una ilustración floral del siglo XVIII. Además, una estantería integrada añade practicidad sin sacrificar estilo.

Cuadro de Miguel Ángel Molina (Alzueta gallery) y butaca de diseño escocés del Siglo XIX, The Map

Dormitorios arty

En la zona de los dormitorios, el interiorista ha preservado detalles arquitectónicos de origen, como molduras, techos altos y arcos. Estos elementos conviven con una intervención moderna que busca añadir orden y lógica al diseño. Las paredes blancas permiten jugar con una mezcla de mobiliario procedente de anticuarios y piezas contemporáneas. Son de las galerías Alzueta y Pierre Arts & Design.

Lámpara Giraffe de Luxus (Galería Pierre Artes & Design)
Lámpara Roy de Viabizzuno y fotografía de Xènia Fuentes (Alzueta Gallery)

Arte y diseño de ayer y de hoy

El interiorismo de la vivienda no sería el mismo sin la selección de arte y mobiliario de su propietaria, que se integra perfectamente en la narrativa visual de la casa. La colección de Caroline Sant Chalois incluye desde cuadros de Miguel Ángel Molina, Marria Pratts y Stan Van Steendam, hasta fotografías de Xènia Fuentes o esculturas de Serge Mouille y Les Simonnet.

Las piezas de anticuario proceden de las galerías de Serge Castellà y Bessa Pereira y se alternan con clásicos contemporáneos como el banco de Charlotte Perriand.

Banco de Charlotte Perriand Escultura de Les Simonnet

De la misma manera, la iluminación mezcla con sutileza lámparas de anticuario con otras modernas de Viabizzuno, Davide Groppi y Santa & Cole. Todo ello aderezado con objetos decorativos cuidadosamente dispuestos como los sombreros de Eli Urpí o el espejo de mesa de Uno & Östen Kristiansson.

Sombreros de Eli Urpí y lámpara de mesa Anima de Davide Groppi
Lámpara de mesa de Santa & Cole

El conjunto añade riqueza y profundidad al proyecto, reforzando el carácter único de esta residencia en el corazón de Barcelona.

Fotografía © Javier Márquez

 

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