Entramos en la casa de la arquitecta Núria Selva Villaronga en el Quadrat d’Or de l’Eixample barcelonés. Una vivienda modernista situada en un edificio catalogado, construido en 1908 por Josep Domenech i Estapà. La reforma, hecha por ella misma, conserva los pavimentos de mosaico Nolla (¡una joya!), molduras, techos, puertas y ventanas de origen, manteniendo así su esencia y devolviéndole todo el esplendor. Pasado y presente conviven a la perfección en un hogar lleno de luz natural y decorado con piezas de diseño contemporáneo.
En busca del equilibrio
«Queríamos respetar el máximo de elementos originales pero, a la vez, teníamos que modernizar y adaptar la vivienda al día a día de nuestra familia», explica la arquitecta. Y es que reformar un piso situado en un edificio catalagado siempre es un reto. En su caso, se trata de una obra de Josep Domenech i Estapà, construida en 1908. Con una fachada imponente, el inmueble se halla entre medianeras de planta baja y cinco alturas.
Partía de una configuración del solar complicada, ya que debido a su poca profundidad, la fachada interior no alcanza el patio de manzana. La ventilación y la luz natural llega a las estancias interiores a través de recortes del volumen edificado practicados al plano de fondo y a la medianera derecha. Y, como suele ocurrir en este tipo de edificios modernistas de l’Eixample, algunas viviendas habían sido divididas y reformadas de distintas formas.
La de Núria Selva llebava largo tiempo desocupada. Aún conservaba la distribución original y algunos acabados. Así que la arquitecta apostó por una intervención mínima en la distribución. Quiso mantener el máximo de elementos de origen, reparar las carpinterías, restaurar la ornamentación y, a partir de ahí, adaptarla a la funcionalidad y confort que requería su familia de 4 miembros (un matrimonio con dos hijos).
Para lograrlo, fue necesario un trabajo de reparación estructural, que incluyó cosido de grietas y protección de elementos metálicos.
«Nos llena de satisfacción ver cómo pasado y presente conviven en nuestro hogar, un piso donde se potencia la entrada de luz natural, destacan los elementos originales y nos sentimos siempre a gusto al estar en casa.» _ Núria Selva Villaronga
Distribución
La vivienda se divide en tres dormitorios, un estudio, la sala de estar, comedor, cocina y dos baños. Los cuatro primeros y el baño principal se han refromado sin alterarlos, manteniéndolos en la zona que da a la calle Valencia. Aquí se hallan las mejores condiciones de ventilación e iluminación de la vivienda. De hecho, para ella era importante que el estudio-home office conservase su amplitud y luminosidad para poder trabajar desde casa.
Por otro lado, la cocina-comedor y el segundo baño se han ubicado en la zona interior.
Cocina
Uno de los pocos lugares que ha experimentado una remodelación significativa es la cocina. Para ampliarla y dotarla de mayor practicidad, se ha aprovechado el espacio adyacente. Está organizada en L. De esta manera resulta más funcional, sin perder de vista la estética de la vivienda. El uso de materiales contemporáneos, como el Silestone Unsui y el acero inoxidable, se complementan a la perfección con las soluciones de almacenamiento pensadas para optimizar el espacio disponible. El mobiliario lacado en blanco y sin tiradores integra todos los electrodomésticos. El pavimento es de gres porcelánico, color moka.
Toda la iluminación se ha realizado con sistema de leds en el falso techo y bajo los muebles altos, exceptuando la luminaria Ph5 de Louis Poulsen sobre la mesa.
Baños
De los dos baños, el principal ocupa el mismo sitio que en la distribución original. Aquí se ha mantenido el pavimento de mosaico Nolla, el falso techo con el florón decorativo y las carpinterías de madera. El mobiliario se ha diseñado a medida en dm pintado de color blanco, con 6 puertas cuadradas. Combina con una bancada de obra nueva revestida de gresite blanco mate. Sobre ella, se han colocado dos lavamanos rectangulares con grifería mural. En cuánto a la ducha, se ha aprovechado su volumen para ocultar el inodoro, suspendido, debajo de la ventana.
Una de las intervenciones más interesantes es la creación de un segundo baño, resultado de la unificación de tres pequeñas estancias contiguas: dos antiguos WC y una despensa. Este nuevo espacio permite añadir valor funcional a la vivienda sin alterar el flujo natural de la misma, respetando el pasillo de distribución original alrededor de la caja de escalera.
Decoración
La decoración destaca por la integración de mobiliario contemporáneo en un entorno de principios del siglo XX. El pavimento original de mosaico Nolla se ha combinado con piezas icónicas como la butaca BKF de Isist o la mesa Pey de Mobles 114.
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