Por: Redacción
El color anaranjado, la madera de nogal y un falso techo tubular definen el interiorismo de Morrita, una nueva propuesta gastronómica con sutiles aires Tex-Mex en la calle Santjoanistes de Barcelona. El restaurante está ubicado en un local pequeño, de 95 m2, al que Sandra Tarruella Interioristas ha sacado el máximo partido para dotarlo de calidez y familiaridad.
Explorar el interior desde la fachada
Ubicado en la discreta calle Santjoanistes, en Sant Gervasi, el diseño de Morrita llama la atención a cualquier transeúnte. La entrada acristalada se presenta como un umbral que guía al visitante hacia el interior, donde la disposición y longitud del espacio invitan a explorar más allá de lo evidente. Este diseño funcional y minimalista permite al comensal experimentar una sensación de continuidad que conecta con el concepto general del establecimiento.
Un mostrador de madera de nogal recibe a los clientes, facilitando la lectura del menú y la realización de pedidos. Este mostrador no solo cumple una función práctica, sino que también contribuye a la estética general del local, reforzando la idea de un espacio en el que cada elemento está cuidadosamente pensado.
Materialidad y colores potentes
La elección del material y del color, ambos muy expresivos, es el eje vertebrador del diseño. Por un lado, la madera de nogal macizo para el mobiliario añade un toque de sofisticación y resistencia. Por el otro, el color naranja, empleado en diversas superficies y acabados, confiere un carácter llamativo en todo el establecimiento.
Techo tubular
Otro de los elementos que destacan en el interiorismo de Morrita es el techo. Se convierte en un aspecto esencial para dar profundidad y dinamismo al espacio gracias al falso techo hecho de tubos en disposición equidistante. El diseño de Sandra Tarruella Interioristas logra crear una secuencia continua que acompaña al visitante desde la entrada hasta el fondo del local. Además, su color anaranjado refuerza la cohesión visual y aporta personalidad al espacio sin sobrecargarlo.
Por otro lado, el equipo de interioristas ha aprovechado este peculiar falso techo para integrar y suavizar la iluminación, generando un efecto de sombras cálido y dinámico a la vez.
La estructura tubular también desciende en ciertos puntos para actuar como divisor entre la zona de degustación y la cocina, un detalle pensado para ofrecer mayor privacidad a los comensales y, al mismo tiempo, conservar la continuidad estética.
Espacios flexibles para una experiencia cómoda
La flexibilidad es otro punto clave en el diseño de Morrita. Las mesas tienen diferentes alturas para adaptarse a las necesidades de los comensales, que pueden elegir el lugar que mejor se ajusta a su tiempo y comodidad. Esta variedad en la disposición de asientos quiere ofrecer un ambiente fácil y accesible tanto para quienes buscan una comida rápida como para quienes desean disfrutar del espacio con calma.
Diseñado para perdurar
Con una superficie de 95 m², el proyecto de Sandra Tarruella Interioristas para Morrita refleja un enfoque minucioso en cada detalle. El espacio no solo responde a las exigencias de funcionalidad propias de un establecimiento gastronómico, sino que también destaca como una pieza de diseño pensada para ofrecer una experiencia de comodidad y estilo. La integración de materiales nobles, un diseño audaz y una disposición acogedora hacen de Morrita un nuevo referente en el interiorismo gastronómico en Barcelona.

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