Por: Ariadna Rousaud
A la espera saber cómo serán los siete tapices que Miquel Barceló y Michael Armitage han creado para la recién inaugurada catedral de Notre Dame de París, repasamos el nuevo mobiliario diseñado por Ionna Vautrin, Guillaume Bardet y Sylvain Dubuisson. Así es cómo el diseño contemporáneo se integra en una obra arquitectónica con ocho siglos de historia.
La catedral de Notre Dame de París, joya de la arquitectura gótica y símbolo de la historia francesa, acaba de reabrir sus puertas tras el fatídico incendio sufrido la noche del 15 de abril de 2019. Mientras millones de miradas se depositaron en 1.500 asistentes que acudieron a la inauguración, entre los que figuraban jefes de estado, dignatarios, royals, empresarios y celebrities, nosotros no pudimos evitar fijarnos en el nuevo mobiliario de diseño contemporáneo que dialoga en completa armonía con una obra histórica. Sus autores, los franceses (no podía ser de otra manera) Ionna Vautrin, Guillaume Bardet y el artista Sylvain Dubuisson.
© Arnaud Sabatier
Ionna Vautrin. Minimalismo y referencias góticas
Ionna Vautrin, autora de las célebres lámparas del tren de alta velocidad TGV Euroduplex, ha diseñado las 1.500 sillas, bancos y reclinatorios que amueblan la catedral. Lo ha hecho con la mirada puesta en la funcionalidad, la modernidad y un profundo respeto por el entorno histórico.
© Arnaud Sabatier
Fabricadas en roble macizo por la empresa BOSC, las sillas evocan la estructura del antiguo tejado de la catedral, destruido en el incendio. Las líneas limpias de las piezas dialogan con los arcos y columnas góticas, mientras su diseño permite que la luz de las vidrieras ilumine suavemente el espacio. El resultado es un mobiliario que invita a la contemplación espiritual, además de rendir homenaje a la maestría artesanal y a los materiales nobles.
© Arnaud Sabatier
Además, las piezas están concebidas para ser muy versátiles: las sillas, por ejemplo, son apilables, facilitando la reconfiguración del espacio según las necesidades litúrgicas y culturales de la catedral. Este detalle, aparentemente técnico, evidencia un diseño pensado para la practicidad y la elegancia.
© BOSC
© BOSC
Guillaume Bardet. Objetos litúrgicos de bronce
En paralelo al mobiliario de Vautrin, el diseñador Guillaume Bardet ha creado un conjunto de piezas litúrgicas que destacan por su sencillez y su carácter simbólico. El altar, la cátedra y el baptisterio están realizados en bronce, un material que aporta calidez y conecta con la historia de los objetos sagrados. Estas obras establecen un diálogo visual con la blancura de las piedras recientemente limpiadas de la catedral, resaltando un contraste lleno de serenidad y solemnidad.
Bardet también ha diseñado vajillas litúrgicas de plata martillada, reflejando una delicada unión entre lo contemporáneo y la tradición. Cada pieza parece estar concebida para integrarse en la espiritualidad del lugar, ofreciendo una reinterpretación actual de los elementos litúrgicos clásicos.
© Philippe Migeat
Sylvain Dubuisson. Relicario monumental para la Corona de Espinas
Uno de los elementos más destacados de la reapertura es el relicario diseñado por Sylvain Dubuisson para albergar la Corona de Espinas, reliquia central de Notre Dame. Realizado en madera de cedro, el relicario presenta un diseño monumental con círculos concéntricos decorados con cabujones de vidrio que capturan y refractan la luz, creando un efecto casi místico.
En el centro de la estructura, una esfera de azul intenso resalta la reliquia, convirtiéndola en el corazón visual del espacio. La combinación de materiales y formas establece un vínculo emocional y simbólico entre el pasado y el presente, subrayando la importancia espiritual de la catedral.
Los tapices de Barceló y Armitage
Aunque el mobiliario y las piezas litúrgicas ya dan forma a la nueva Notre Dame, las expectativas están puestas en los siete tapices que Miquel Barceló y Michael Armitage crearán para las capillas del lado norte. Estas obras, inspiradas en el Antiguo Testamento, se integrarán en un espacio donde ya conviven trabajos de grandes artistas del siglo XX, como Matisse y Braque.
Con esta combinación de diseño contemporáneo, historia y arte, la catedral de Notre Dame se convierte no solo en un lugar de culto, sino también un espacio que celebra la creatividad y la evolución cultural. A través de los diseños de Ionna Vautrin, Guillaume Bardet y Sylvain Dubuisson, Notre Dame de París reafirma su lugar como un ícono atemporal.


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