Por: Ariadna Rousaud
La arquitecta y diseñadora italiana Raffaella Mangiarotti ha visitado Barcelona estos días para ejercer de jurado en los Premios ADI-FAD 2024, que se entregan esta noche. Durante su breve estancia, hemos podido conversar con ella sobre su carrera profesional, la transversalidad del diseño, la inminente entrada de la IA en nuestro trabajo y hasta de la irrupción de la moda en el sector del diseño industrial.
La trayectoria de Raffaella Mangiarotti (1965) es tan peculiar como interesante y admirable. Tras más de una década diseñando productos electrónicos y electrodomésticos junto a su colega Matteo Bazzicalupo, decidió emprender sola en el sector del mobiliario. Lo hizo prácticamente desde cero, con pleno desconocimiento y con miedo, pero emocionada con la idea de reinventarse. “Si no aprendo, me aburro”, dice.
Lejos de empequeñecerse, creció laboral y personalmente, convirtiéndose en una de las máximas referentes actuales del diseño italiano. Ha trabajado para empresas como smeg, Barilla, Coca Cola, Mandarina Duck y Whirlpool o Serralunga, DePadova, Manerba y LaPalma. Siempre con la mirada puesta en el cuidado y la empatía de los productos.
Ghisolfa. IOC, 2018 © Heidi Lerkenfeldt, Miro Zagnoli

¿Qué tal la experiencia como jurado de los Premios ADI FAD?
Ha sido muy interesante, tanto por la calidad de los productos expuestos, como por la oportunidad de conocer a los demás miembros del jurado y de la organización. Me encanta Barcelona y la energía de su gente.
¿En qué se diferencia la cultura del diseño español de la italiana?
En Italia, en Milán, el diseño está muy unido al mundo industrial, a las galerías y al art-design. En cambio, aquí predomina la expresión personal. Hay cierto movimiento por parte de los diseñadores en la producción de las cosas que encuentro muy interesante.
Tu carrera profesional arrancó junto a míticos como Marco Zanuso y Francesco Trabucco. ¿Qué aprendiste de ellos?
Tanto Zanuso y como Trabucco fueron mis maestros en el Politécnico de Milán. Zanuso trabajaba como arquitecto y como diseñador, en el mundo técnico (diseñaba televisores para Brionvega) y en el del mobiliario (hacía muebles para Arflex). Me enseñó la transversalidad de la arquitectura al diseño, y del diseño de electrodomésticos al de mobiliario. Aprendí un modo de ver la dimensión de la ciudad al objeto.
«Marco Zanuso me enseñó la transversalidad de la arquitectura al diseño, y del diseño de electrodomésticos al de mobiliario. Aprendí un modo de ver la dimensión de la ciudad al objeto.» _ Raffaella Mangiarotti
Al principio hice muchas cosas. Empecé como arquitecta para Zanuso y después me centré en la investigación del impacto medioambiental de los productos industriales. Luego empecé a diseñar objetos.

I Piccoli. Smeg, 2014. Diseño junto a Matteo Bazzicalupo. © Cortesía Zaha Home
En 1999 fundaste deepdesign, tu primer estudio de diseño junto a Matteo Bazzicalupo, a quien conociste en la revista Modo. En esta etapa trabajaste para empresas de gran renombre como Whirlpool, DaimlerCrysler, Barilla, Coca Cola, Mandarina Duck… Y smeg. ¿Por qué los pequeños electrodomésticos para smeg tuvieron tanto éxito?
Porque aplicamos una lógica muy diversa. Yo, como mujer, tenía una percepción muy distinta del mundo técnico. Sentía que faltaban cosas. No me interesaba tanto el funcionamiento, sino el cuidado. Es decir, no me interesaba que un secador de pelo secase más rápido o con más potencia, o que una lavadora que lavase más rápido, o más blanco. Yo quería objetos que se cuidasen de otros objetos. Veía que este sentimiento del cuidado no estaba presente. Pensaba, ¿por qué estamos avanzados para ir a la luna y, en cambio, no tenemos una lavadora que lave la ropa con el mismo cuidado como la lavaría yo a mano?
Entonces estudiamos todo el proceso de lavado, la definición de agua, la compresión de una membrana de goma, y diseñamos esa lavadora. También inventamos un secador donde el aire no sale solo frontalmente, sino también por debajo, y así no debes mantener el brazo en alto. O un cepillo de dientes que no salpicaba la pasta dentífrica al ponerlo bajo el agua.
«Como mujer, tenía una percepción muy distinta del mundo técnico. Sentía que faltaban cosas. No me interesaba tanto el funcionamiento, sino el cuidado» _ Raffaella Mangiarotti
Secador Winds. Autoproducción de deepdesign. 2007
Cepillo de dientes Fluxo. Autoproducción de deepdesign. 1999
¿Qué significa un diseño centrado en el cuidado?
Una visión de la tecnología humanista, no científica, ni técnica, sino humanista. Sería como humanizar la técnica. Investigamos muchos productos industriales, siempre desde el punto de vista del cuidado.
Si ves la lavadora que hicimos para Whirlpool, no es solo un objeto estético o que funciona mejor porque la membrana interior es suave y no estropea las fibras. Es una expresión estética que te lleva a un mundo de suavidad, de la dulzura. Es ligera, translúcida, con luz y bajo consumo. Solo oyes el sonido del agua, porque eliminamos el motor y la fuerza centrifugadora, que hacían mucho ruido. Es como un spa.
Esta manera de ver y entender las cosas me ha hecho diseñar una tipología de productos técnicos que no existían.
¿Y tuvieron éxito?
No mucho, porque revolucionar una tecnología asusta a las personas. O a las empresas… Si estás acostumbrado a un bloque blanco, que no sabes dónde meterlo y debes esconderlo en una habitación cerrada, de repente ves una especie de lámpara y te asustas. No fue fácil vendérselo a Whirlpool.
Años más tarde llegaron las startups tailandesas que querían producirlas, porque ahora serían muy bonitas. O ahora Dyson ha sacado un secador en tubo, pero en ese momento no conseguí venderlo. Hace 20 años daba miedo.
Muchos objetos innovadores no tienen éxito porque no llegan a entrar en el mercado. Surgen de una forma empática, del deseo de no alejar nunca el objeto de la persona, sino de entrar en una forma de empatía entre el objeto y quien lo usa.
«Revolucionar una tecnología asusta a las personas. O a las empresas…»_ Raffaella Mangiarotti
Tu trabajo se ha definido a menudo bajo los parámetros de la funcionalidad, la estética, la ergonomía y esta empatía que ahora mencionas. ¿Es una cualidad que suele darse más entre diseñadoras?
La empatía es un valor muy femenino. Tal vez por una cuestión social. Ahora ya es mucho más transversal entre hombres y mujeres. Hoy en día los hombres se ocupan mucho de los padres y de los hijos. Hace años, el mundo del cuidado estaba más relegado a la mujer, porque el hombre trabajaba y la mujer se ocupaba de los hijos.
El sentimiento del cuidado se desarrolla. No es una cosa con la que se nace. Cuánto más cuido algo, más lo amo. Está ligado a la experiencia. Es una forma de crecimiento.
Berberè. Opinion Ciatti, 2022 © Pietro Savorelli
En 2010, la Triennale de Milán te dedicó la exposición monográfica «El alma sensible de las cosas», comisariada por Cristina Morozzi. ¿Qué significó este hito para tu carrera?
¡Mucho! Porque yo me dedicaba a la investigación y detecté que había llegado a un punto de desapego entre mi trabajo de investigación y la realidad. Desarrollaba productos que me parecían inteligentes, funcionales, que debían salir al mercado. Y las empresas decían que no. Así que el hecho de que una entidad como la Triennale, reconocida en todo el mundo, te dedique una exposición es la confirmación de que aquello que has visto está bien. Probablemente un poco avanzado a su tiempo, pero es bueno. Y también fue una oportunidad de gran visibilidad.
«Detecté que había llegado a un punto de desapego entre mi trabajo de investigación y la realidad. Desarrollaba productos que me parecían inteligentes, funcionales, que debían salir al mercado. Y las empresas decían que no.» _ Raffaella Mangiarotti
¿Es lo que te dio coraje para, en 2011, fundar tu propio estudio?
Abrí mi estudio paralelamente. Mi socio había creado otra empresa producir aparatos electrónicos. Durante dos años empezó a venir menos a la oficina porque estaba muy ocupado con la otra compañía. Me encontré sola gestionando el estudio y sentí que debía hacer otra cosa. Es normal que, después de 20 años trabajando juntos, cada uno tenga otros intereses.
Yo tenía mucha experiencia en objeto técnico, pero no quise usar en mi currículum lo que habíamos hecho juntos. Sentí que lo correcto era optar por hacer algo que no habíamos hecho nunca, como muebles o vasos.
¿Y cómo viraste del electrodoméstico al mobiliario?
Pensé que, si iba a una empresa con mi currículum de diseño de electrodomésticos, nunca me encargarán una silla. Porque o diseñas electrodomésticos, o diseñas sillas. Los primeros encargos fueron de muestras y cosas pequeñas, un vaso, un joyero… De allí conseguí diseñar una silla, muy tímidamente. Y me di cuenta de que era mi pasión y que quería entrar en el juego, sola.
¿Cuál ha sido el cambio más notorio de pasar de trabar en dúo, al lado de un compañero masculino, a tener tu propio estudio sola?
Trabajar hombre y mujer significa siempre que la mujer está en segundo plano. No porque el hombre te ponga por detrás, porque él siempre fue muy feminista, sino porque lo hacen los otros, las empresas. Cuando ven a un hombre y una mujer, hablan con el hombre. Si se abordan aspectos técnicos, miran a los ojos al hombre. Yo estaba muy acostumbrada, porque era así. Pero trabajar sola era muy distinto.
«Trabajar hombre y mujer significa siempre que la mujer está en segundo plano. Cuando las empresas ven a un hombre y una mujer, hablan con el hombre. Si se abordan aspectos técnicos, miran a los ojos al hombre» _ Raffaella Mangiarotti
¿Qué conocimientos tenías sobre mobiliario?
¡Ninguno! No sabía nada de mobiliario, ni de decoración, ni de objetos. Pero soy muy curiosa y siempre me ha gustado aprender. Si pienso que soy buena haciendo algo, me aburro. Necesito seguir aprendiendo, sentirme ignorante. Eso me pone las pilas. Así que me motivó mucho meterme en un sector que desconocía. No sabía de materiales, ni de cómo se trabaja la madera, o la ergonomía de una silla. ¡No sabía ni qué altura debía tener! Pero resultaba muy emocionante. Era como volver a ser joven, reinventarme.
«Si pienso que soy buena haciendo algo, me aburro. Necesito seguir aprendiendo, sentirme ignorante. Eso me pone las pilas.»_Raffaella Mangiarotti
Instalación Manerba Flowered Office, junto con Ilkka Suppanen. Milan Design Week, Palazzo Litta, 2018
Ahora que has hecho diseño de producto, dirección de arte y diseño de stands, ¿con qué te quedas?
La dirección de arte es durísima. Tienes que entrar en sintonía completa con los valores de la empresa. No razonar como diseñadora, sino como empresa. Debes entender todos los problemas de la compañía e intentar hacer los productos adecuados y llamar a los diseñadores más apropiados para desarrollar exactamente el leguaje estético y de valores de la marca. No es fácil.
También debes entrar en sintonía con el empresario. Entender dónde debes empujarle a hacer algo tan vez distinto. Y tampoco es fácil.
Después de trabajar en proyectos tan variados (electrónica, mobiliario, cosméticos, packaging…) ¿Cuál es el siguiente paso?
Me gustaría diseñar productos técnicamente innovadores. Me fascina el mundo de la IA. Es un tema importante de afrontar del cual aún no tengo claro cómo. Pero siento mucha curiosidad. Me da mucho miedo porque veo la posibilidad de sustitución de muchísimos trabajos que estamos haciendo. Y también de la disminución del trabajo creativo, porque en el momento en el que tienes a alguien que puede hacer trabajos gráficos, de arte, de fotografía o de diseño, da miedo. Pero pienso que, por otro lado, hay una grandísima oportunidad de tener una ayuda y hay que empezar a entender cómo integrar estos procesos en nuestro trabajo.
Me interesa cómo integrar la IA en los objetos. La parte de la sustitución de las habilidades humanas me da miedo.
En la última Feria de Milán se ha constatado la irrupción del sector de la moda en el diseño industrial. ¿Cómo ves este traspaso de una industria a la otra?
Creo que el sector de la moda ha querido entrar en la semana del diseño porque es la feria más importante del mundo. Se han dado cuenta de que la afluencia de público y su calidad internacional es mejor que el de la moda. Y esto ha sido clave.
Por eso las grandes marcas de moda quieren entrar. Primero, tímidamente. Y ahora ya de forma importante, para captar a las personas que acceden a la feria del mobiliario durante esos días. Es inevitable que la moda se sienta atraída.
«Es inevitable que la moda se sienta atraída por el sector del diseño industrial»_Raffaella Mangiarotti
Silla Barceloneta. Seralunga, 2010 © Sandro Paderni
Retrato portada de Raffaella Mangiarotti © Carlo Gerli
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