Estudio Forma Arquitectura en Barcelona

El nuevo estudio de Forma Arquitectura es un manifiesto de su filosofía: minimalismo cálido y percepción expandida

Por: Carla García-Abadías

Oriol Bellido y Adrian Elizalde, fundadores de Forma Arquitectura, estrenan despacho en el distrito de Sant Martí de Barcelona. La reforma es un manifiesto la filosofía del estudio: minimalismo cálido, percepción expandida y diseño consciente.

Declaración arquitectónica

En una ciudad donde cada metro cuadrado cuenta, Forma Arquitectura ha demostrado que el diseño puede alterar nuestra percepción del espacio sin necesidad de ampliar superficie. Su nuevo estudio en el barrio de El Camp de l’Arpa del Clot no solo funciona como oficina, sino también como una declaración arquitectónica.

Ubicado en el número 9 de la calle Xifré, el proyecto se construye desde una idea esencial: no es necesario transformar los metros, sino cómo los vivimos.

«Probablemente pasamos más horas en el estudio que en nuestra casa. Por eso, la reforma de este espacio no es solo una cuestión funcional, sino una declaración de nuestra manera de entender los espacios» _ Oriol Bellido y Adrian Elizalde, fundadores Forma Arquitectura

La percepción como herramienta de diseño

Lejos de limitarse a una reforma convencional, Forma Arquitectura ha explorado cómo la percepción visual puede modificar la vivencia espacial. Una de sus estrategias más efectivas ha sido el uso de diagonales visuales: esas líneas invisibles que recorren el espacio en sus máximas longitudes, generando una sensación de amplitud.

La inclusión de espejos en puntos estratégicos potencia este efecto, ampliando la profundidad del espacio y duplicando la entrada de luz natural. Se crean, así, lo que el equipo llama “ventanas virtuales”. Estas decisiones proyectuales además de iluminar, despiertan nuevas maneras de habitar el entorno.

Límites abiertos, rincones definidos

El proyecto rompe con la lógica tradicional de la compartimentación. En lugar de muros o divisiones rígidas, Forma Arquitectura ha apostado por los  “límites abiertos”, es decir, transiciones sutiles que diferencian ambientes mediante la mezcla de materiales, texturas, iluminación y mobiliario.

Este enfoque permite crear distintas atmósferas dentro de un conjunto fluido. Así, la oficina combina espacios de trabajo abiertos con zonas más introspectivas, manteniendo siempre una coherencia visual y sensorial.

La madera como hilo conductor

El material protagonista del proyecto es la madera, que aparece en paramentos, suelos y mobiliario. Su uso coherente y continuado aporta calidez y suaviza la presencia de otros elementos más neutros.

Más allá de su función estética, la madera establece un vínculo con lo natural. Introduce una dimensión sensorial que equilibra el carácter técnico del entorno. El espacio invita al contacto, al uso cotidiano, sin renunciar a la sobriedad formal.

Un minimalismo al servicio de la vida cotidiana

Lejos de una estética fría o despojada, Forma Arquitectura ha desarrollado un enfoque que denominan “minimalismo cálido”. Se trata de reducir lo superfluo, pero sin empobrecer la experiencia. Cada textura, cada luminaria, cada superficie está pensada para estimular los sentidos sin imponer un protagonismo innecesario.

La arquitectura se concibe aquí como un marco para las personas, no como un objeto que compite con ellas. La iluminación —con piezas de Santa & Cole, Marset o Faro— y los herrajes de Formani aportan matices sin saturar el conjunto.

Más que una oficina, un manifiesto

El nuevo estudio no es solo un lugar de trabajo. Es una muestra física y explícita de la forma de pensar, diseñar y habitar que promueve Forma Arquitectura. Desde su metodología propia “re/building ideas” hasta su enfoque en la participación activa del cliente, cada proyecto del estudio se convierte en una extensión de su filosofía. Para Forma Arquitectura, la arquitectura no debe impresionar; debe acompañar.

Fotografía © Marta Vidal

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