Por: Ariadna Rousaud
La nueva focachería-coctelería del Grup Confiteria, en la calle Tuset, se aleja del estilo habitual de Isern Serra para inspirarse en la mítica instalación onírica Visiona II – Fantasy Landscape, de Verner Panton. Su diseño rememora la atmósfera hedonista y sofisticada de la Barcelona de los años 70.
Un diseño sorprendente de Isern Serra
El interiorista ha asumido un reto poco habitual en su trayectoria: crear un espacio donde lo nostálgico y lo psicodélico convivan con la precisión de un lenguaje arquitectónico envolvente. El resultado es Focacha, el nuevo proyecto del Grup Confiteria, oculto tras el aparente escaparate de una tienda de focaccias en la calle Tuset de Barcelona.
Alejándose de su estilo minimalista y geométrico, Serra ha concebido un espacio emocionalmente saturado, que toma como referencia la instalación Visiona II – Fantasy Landscape (1970) del diseñador danés Verner Panton. Esta obra clave del diseño radical europeo proponía un paisaje interior colorido y orgánico, con formas ondulantes que invitaban a un habitar lúdico, casi onírico. Focacha recupera ese espíritu, pero lo adapta al contexto cultural y nocturno de la Barcelona actual.

Un viaje visual a los años 70
Ubicado en ‘Tuset Street’, el local busca conectar con la efervescencia de la Gauche Divine, ese grupo de intelectuales, artistas y bohemios que marcaron la vida cultural de la ciudad entre los años 60 y 70. Pero lejos de caer en la nostalgia literal, Serra propone una interpretación libre, casi cinematográfica, del imaginario de aquella época.
El espacio se articula en dos salas. La primera acoge una barra de acero inoxidable con esquinas redondeadas, rodeada por siete módulos en colores vibrantes: rojo, azul, amarillo… Una paleta cromática heredera directa de Panton, que se refleja también en la base de la barra. Paredes, suelo y techo están revestidos con moqueta, reforzando una sensación de cápsula retrofuturista, donde cada textura suma a la atmósfera íntima del lugar.
En uno de los laterales, se han diseñado nichos orgánicos que ofrecen rincones semiprivados para grupos pequeños. Aquí, la conversación se mezcla con la música, la penumbra y la estética de club privado.

La sala del DJ: psicodelia controlada
Cruzando un arco de transición, el visitante accede a la segunda sala: un espacio más envolvente, casi surrealista, presidido por una cúpula con aperturas en techo y muros. La luz —elemento clave en la propuesta de Serra— se regula mediante cajas lumínicas que permiten cambiar la tonalidad del ambiente según el momento de la noche.
En el centro, un sofá curvo recorre el perímetro de la sala, invitando a sentarse sin rigidez, prolongando la conversación y el cóctel. Este juego con la sinuosidad del mobiliario remite, de nuevo, al universo de Panton, pero también a una cierta idea de libertad hedonista que evoca el espíritu del Bocaccio.

Un proyecto que equilibra homenaje e innovación
El trabajo de Isern Serra para Focacha demuestra que el interiorismo puede funcionar como vehículo de memoria colectiva sin caer en el pastiche. Lejos de replicar la estética de los 70, el diseñador ha sabido reinterpretar sus códigos visuales, priorizando la experiencia sensorial y el impacto espacial.
El proyecto también marca un punto de inflexión en su carrera. Acostumbrado a trabajar desde la contención formal, aquí Serra se permite explorar el exceso y la vibración cromática, en una propuesta que dialoga más con el arte y la escenografía que con el diseño de interiores tradicional.

Coctelería con nombres propios
Aunque el protagonismo lo tiene el diseño, la carta de cócteles no pasa desapercibida. Fiel a la filosofía del Grup Confiteria —creadores de locales icónicos como Paradiso o Dr. Stravinsky—, la oferta de Focacha está compuesta por combinaciones que homenajean a iconos culturales de los 70: el David Bowie, el Freddie Mercury, el Julio Iglesias… Cada uno con matices aromáticos bien definidos, desde lo floral a lo especiado.
Los cócteles funcionan como guiños narrativos dentro del relato estético de Focacha, completando la idea de un lugar fuera del tiempo, donde lo retro se convierte en excusa para imaginar futuros alternativos.




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