Por: Arianda Rousaud
El Disseny Hub Barcelona dedica una gran exposición a André Ricard, uno de los pioneros del diseño industrial en España. La retrospectiva reúne alrededor de 140 piezas, muchas de ellas convertidas en iconos de nuestra vida cotidiana, y reivindica una manera de entender el diseño basada en la funcionalidad, la sencillez y la capacidad de perdurar en el tiempo.
Hay objetos que llevan tantas décadas acompañándonos que apenas reparamos en ellos. Un cenicero, una lámpara, unas pinzas para el hielo, un frasco de colonia… Piezas que forman parte de nuestra memoria doméstica y que, pese al paso de los años, siguen ahí. Detrás de muchas de ellas está André Ricard (Barcelona, 1929), una de las figuras fundamentales del diseño industrial español y protagonista de la exposición André Ricard. Diseño en uso, que puede visitarse en el Disseny Hub Barcelona (DHub) del 29 de octubre de 2026 al 14 de marzo de 2027.
Tras su paso por el Madrid Design Festival, la muestra llega a Barcelona ampliada, tanto en espacio como en número de piezas. Comisariada por Marina Povedano y Arnau Pascual, presenta un recorrido por más de siete décadas de trabajo que permite entender cómo Ricard ha contribuido a transformar nuestra relación con los objetos y, al mismo tiempo, a construir la historia del diseño en nuestro país.
André Ricard con algunos productos de la empresa Porcelanas Bidasoa.1960. MDB Fondo André Ricard
Diseñar para durar
Desde sus inicios, André Ricard mostró un especial interés por los objetos cotidianos, despojados de todo aquello que no fuera necesario. Su aproximación al diseño parte de una premisa aparentemente sencilla: cada elemento debe responder a una función y cada decisión formal debe tener una razón de ser.
Esta búsqueda de lo esencial explica en buena medida la vigencia de sus creaciones. El cenicero Copenhagen (1966), las pinzas para hielo Tong (1964), la lámpara Tatú (1971), la vajilla Compact, la pinza antipolillas Orion o los frascos desarrollados para Puig son algunos de los diseños que han trascendido su condición de productos industriales para convertirse en auténticos iconos.
Objetos concebidos para resolver necesidades concretas, sin artificios ni gestos innecesarios, que han demostrado su capacidad para resistir modas y tendencias. Porque uno de los grandes méritos del trabajo de Ricard reside precisamente en esa cualidad tan difícil de conseguir: diseñar piezas que, décadas después de su creación, continúan siendo útiles, reconocibles y plenamente contemporáneas.
Cenicero Copenhagen. André Ricard Sala, 1966. MADB 135411. Museu del Disseny-DHub.
Botella Rania. André Ricard Sala, 1967. MADB 135413. Museu del Disseny-DHub. Fotografía: La Fotográfica
Una exposición organizada como la vida misma
Lejos de plantear una retrospectiva convencional, organizada cronológicamente, André Ricard. Diseño en uso propone descubrir la obra del diseñador a través de los espacios y situaciones en los que sus objetos adquieren sentido.
Inspirándose en Le design au quotidien, una exposición que el propio Ricard comisarió en Suiza en 1995, Povedano y Pascual articulan el recorrido en siete ámbitos: la mesa, el cuarto de baño, la cocina, la sala de estar, la fiesta, el estudio y la memoria.
Esta estructura permite reencontrarse con las piezas en su contexto natural, comprender para qué fueron concebidas y reconocer hasta qué punto forman parte de nuestra experiencia cotidiana.
La museografía, deliberadamente contenida, presenta los objetos sin artificios, dejando que sean sus formas, materiales y soluciones funcionales los que expliquen su valor. Una manera de poner de manifiesto su atemporalidad y su capacidad de permanencia, pero también de reivindicar la importancia de un diseño que, precisamente por estar bien resuelto, muchas veces pasa inadvertido.
El recorrido se completa con fotografías, estudios, correspondencia, publicaciones y otros documentos procedentes de la Biblioteca y Archivo del Diseño. Por primera vez se exhiben también una serie de pinturas y dibujos del propio Ricard, que permiten acercarse a su faceta más personal y a su manera de entender la creación.
Mucho más que un diseñador de objetos
La exposición dedica también una atención especial a una vertiente esencial de la trayectoria de André Ricard: su papel decisivo en la profesionalización, institucionalización y difusión del diseño industrial en España.
En 1960 fue uno de los fundadores de la Associació de Disseny Industrial del FAD (ADI-FAD), junto a figuras como Antoni de Moragas, Miguel Milá, Manel Cases o Rafael Marquina. Desde esta plataforma contribuyó a impulsar iniciativas fundamentales para el reconocimiento de la disciplina, como los Premios Delta, creados en 1961, y a establecer vínculos con la comunidad internacional del diseño.
Su participación en organismos como el International Council of Societies of Industrial Design (ICSID), la organización de su congreso en Ibiza en 1971 o su implicación en la creación de la Asociación de Diseñadores Profesionales (ADP) dan cuenta de una labor que fue mucho más allá de su propio estudio.
Ricard entendió desde muy pronto que el diseño necesitaba estructuras profesionales, reconocimiento institucional y una presencia activa en el debate cultural y empresarial. Su actividad como ensayista, docente y conferenciante resultó igualmente importante para consolidar una disciplina que, cuando comenzó su carrera en los años cincuenta, apenas tenía recorrido en España.
Una gran cronología incluida en la exposición permite seguir esta evolución en paralelo a la trayectoria del diseñador, desde sus primeros trabajos para Porcelanas Bidasoa y Puig hasta su participación en congresos internacionales, sus publicaciones y sus numerosas iniciativas profesionales.
Interruptor Ibiza. André Ricard Sala, 1974. MADB 135568-0. Museu del Disseny-DHub. Fotografía: Estudio Rafael Vargas
Frasco Agua Lavanda Puig. André Ricard Sala, 1975. MADB 135684-0. Museu del Disseny-DHub. Fotografía: Estudio Rafael Vargas
Cafetera M – 600 Mini Moka Automatic. André Ricard Sala, 1976. MADB 135708. Musseu del Disseny-DHub. Fotografía: Estudio Rafael Vargas
De la vida doméstica a la memoria colectiva
Entre las piezas que integran la muestra figura también uno de sus diseños más conocidos: la antorcha de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.
Concebida para responder a exigencias técnicas muy precisas de seguridad, fiabilidad y funcionamiento, la antorcha acabó convirtiéndose en uno de los símbolos de una ciudad que se proyectaba al mundo a través del diseño.
Su presencia en la exposición resume bien la amplitud de una trayectoria capaz de abarcar desde los utensilios domésticos más modestos hasta objetos de enorme significación colectiva.
Antorcha olímpica Barcelona ’92. André Ricard Sala, 1992. MADB 135880. Museu del Disseny-DHub. Fotografia: Estudio Rafael Vargas
André Ricard. Diseño en uso permite, en definitiva, redescubrir el trabajo de un diseñador que ha acompañado a varias generaciones y cuya contribución resulta imprescindible para comprender la evolución del diseño industrial en nuestro país. Una oportunidad para volver a mirar esos objetos que tenemos tan cerca y recordar que el buen diseño no necesita llamar la atención para permanecer en nuestras vidas.


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