Jonathan Edelhuber (1984), natural de Arkansas, se licenció en Diseño Gráfico por la Universidad Harding. Sus orígenes en el mundo del diseño gráfico han influido mucho en su trabajo como pintor y escultor, ya que explora temas sin temor a la repetición, creando un sello de identidad único. Lo reconocerás por las series de calaveras y los bodegones con lomos de libros apilados, donde aparecen los nombres de sus artistas favoritos y otras referencias a la cultura pop.
Del diseño al arte
La relación de Jonathan Edelhuber con el arte le viene de pequeño. Explica que de niño se pasaba todo el tiempo dibujando, aunque nunca pensó en ser artista. También le gustaba coleccionar pequeñas piezas artísticas y libros de grandes pintores, que hoy sigue conservando.
“Si te encanta, no puedes parar de mirarlo y pensar continuamente… entonces vale la pena comprar esa pieza de arte y vivir con ella. Hay muchos artistas que admiro. El arte es una de las alegrías de mi vida”_ Jonathan Edelhuber
Calaveras: lo que nos hace iguales
Fue durante la pandemia cuando empezó a desarrollar su faceta artística. En ese momento empezó a explorar uno de los temas por los que es más conocido: las calaveras.
Para Jonathan Edelhuber todos somos iguales en lo que respecta a nuestro sistema esquelético, pero distintos cuando agregas la piel, el corazón, el intelecto, la emoción y todo lo que nos hace únicos. Esta idea le ha dado pie a convertir las calaveras en protagonistas de sus pinturas y esculturas, realizándolas en diferentes formatos y materiales.

No hay dos pinturas de calaveras exactamente iguales, de la misma manera que no hay dos humanos exactamente iguales. Para él hay una verdadera belleza en ellas y cree que es algo con lo que todos podemos identificarnos.
“La mayoría de la gente las ve como cosas oscuras o relacionadas con la muerte, pero las mías son todo lo contrario. Tratan sobre la vida, el vigor, el potencial y todo lo que abarca el ser humano”_ Jonathan Edelhuber
Cuestionarse la existencia
Edelhuber cree que el buen arte debe plantear preguntas, más que dar respuestas. Preguntas como ¿Qué es la vida y cómo se originó? ¿Tenemos alma? ¿Tiene sentido la monotonía de la vida cotidiana? ¿Seguimos después de esto? ¿Existe un Dios? Y, de ser así, ¿qué o quién es? Le gusta profundizar en estas cuestiones a diario, así que mucho de lo que hace con estas pinturas, dibujos y esculturas es formular preguntas y pensar en ellas.

El hecho de ser diseñador gráfico ha influido mucho en su trabajo artístico. No le da miedo repetir un tema o un estilo. Eso le ayuda a crear una marca, un sello de identidad reconocible. Sin embargo, y a pesar de que sabe que esto es algo positivo, y aunque podría seguir pintando calaveras eternamente, también afirma que dejará de hacerlo cuando le aburra.
Bodegones pop
Otro de los temas que explora son las pinturas en formato bodegón con lomos de libros de arte. Al principio no eran más que líneas de colores con títulos y nombres reconocibles pero muy abstractas, comparadas con el formato actual.

Los nombres que aparecen en los lomos de los libros apilados son artistas a los que admira. Es su forma de rendirles homenaje. Incluye tanto nombres actuales, como otros de referentes de la historia del arte que le han influenciado. Su colocación y la relación entre ellos no es arbitraria. Para él, todo tiene un significado, aunque sea sutil y muy personal.
Estos bodegones suelen estar coronados por una pieza de la cultura pop. Son figuras extraídas de alguna de las pinturas de sus artistas más admirados. En algunas ocasiones, también los incluye en un espacio, con algunos elementos reconocibles y cotidianos como lámparas o estanterías, o en formato escultura de madera.


Su última exposición, “Something Old, Something New”, es un intento de crear una nueva versión de un tema antiguo que muchos artistas a los que admira ya han trabajado. Esto le ayuda a dar un significado personal a su obra.






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