Por: Ariadna Rousaud
En 2017, la Fira Argillà, organizada por el Museo del Càntir de Argentona y el Ayuntamiento de la localidad, inició una nueva línea de botijos de autor impulsada por el arquitecto y diseñador Quim Larrea. Desde entonces, el càntir de cada año se ha encargado a una personalidad relevante del mundo del diseño y la arquitectura: Joan Cruanyes, Miguel Milá, André Ricard, Oscar Tusquets, Carme Pinós y Nani Marquina. En esta edición 2024, el autor ha sido Javier Mariscal, quien ha presentado un càntir amorfo, asimétrico y simpático. Claramente, lleva su sello. Se podrá ver y comprar por 30 € en la fira de este año, que se transforma en Festival Internacional de Ceràmica, del 5 al 7 de julio.
Revitalizar la tradición desde el diseño contemporáneo
El Càntir d’Argentona es una tradición centenaria que traspasa el mundo de la cerámica. Su origen se remonta al SXVII, cuando los lugareños rezaban a Sant Domènec, santo del agua, para que les ayudase a combatir una pandemia. Las plegarias fueron atendidas y desde entonces el botijo se convirtió en un objeto casi de culto para mantener la pureza del agua que brotaba de la fuente de Sant Domènec. Así, la Festa del Càntir ha sobrevivido a lo largo de los años, convirtiéndose en la más destacada en el sur de Europa.
Sin embargo, para que la tradición perdure, hay que modernizarse. Hay que conectar con el público joven y reactivar su interés. Con este objetivo, desde hace ocho años, los organizadores optaron por incorporar la creatividad de reconocidos diseñadores contemporáneos para que ayudásen a agrandar el efecto coleccionista del càntir anual.
De izq. a dcha: 2017, Homenatge a Puig i Cadafalch, de Quim Larrea. 2018 Càntirplora, de Joan Cruanyes y Carles Bassó. 2019 Miguel Milá. 2020 André Ricard. 2021, Elefas, de Oscar Tusquets Blanca. 2022, Carme Pinós. 2023, Nani Marquina
En 2017 el arquitecto y diseñador Quim Larrea abrió esta nueva vía con un càntir que invitaba a reflexionar sobre su función y estética en los tiempos actuales. A partir de ahí, la cosa fue in cescendo y el Càntir de l’Any de Argentona se convirtió en un acontecimiento que, año tras año, levanta grandes expectativas: ¿quién lo diseñará? ¿cómo será?
«Es muy bonito que un objeto tan antiguo como el càntir esté funcionando en el 2024.” _ Javier Mariscal
Una nevera sin pilas
El autor del Càntir 2024 es el artista multidisciplinar Javier Marsical. Premio Nacional de Diseño 1999, diseñador gráfico, ilustrador, diseñador industrial, pintor, escultor, ceramista, cineasta… A Marsical le gustan los retos y el botijo de Argentona no iba a ser menos. «Recibí el encargo con mucha alegría, para mí fue un regalo», contó en rueda de prensa. Explicó que se sentía muy honrado de formar parte de la galería de artistas que desde de 2017 diseñan los botijos de la colección de autor del museo. «Además, me ha ayudado mucho Quim Larrea, que es el encargado de todo este proceso para llegar a este càntir que tenemos hoy aquí.»

Al observar el Càntir de Mariscal, uno nota de inmediato que el diseñador ha disfrutado con este proyecto. En sus propias palabras: «el botijo es una nevera sin pilas. Es un invento de hace miles y más miles de años. Es portátil, se puede rellenar, es frágil, si se trata sin cuidado se rompe, se comparte con amigos y, sobretodo, es humilde, casi anónimo. En verano, cuando hace calor, suda agua como tú. A la sombra de una higuera el agua fresquita del botijo es una joya.»
«El botijo es una nevera sin pilas. Es un invento de hace miles y más miles de años. Es portátil, se puede rellenar, es frágil, si se trata sin cuidado se rompe, se comparte con amigos y, sobretodo, es humilde, casi anónimo.» _ Javier Mariscal
La cerámica es un material que Mariscal conoce bien y que entiende como algo funcional. «Estoy viviendo al lado de la Bisbal. Para mí la cerámica siempre ha sido utilitaria. Nunca he entendido estas cosas que dicen de cerámica contemporánea artística. ¿Eso qué es? A mí me gusta entrar en las casas y ver una pieza de cerámica llena de naranjas. O hacer una ensaladilla rusa y servirla en un plato pintado por mí. Eso es muy chulo.», contó en declaraciones a Ona Maresme Podcast.
«Para mí la cerámica siempre ha sido utilitaria. Nunca he entendido estas cosas que dicen de cerámica contemporánea artística. ¿Eso qué es? A mí me gusta entrar en las casas y ver una pieza de cerámica llena de naranjas.» _ Javier Mariscal
Tal vez por ello, su càntir no deja de lado la funcionalidad. «Es un càntir que parece estar hecho con torno, pero por un tornero que no tiene ni idea y le sale un poco torcido por todas partes. El culo es bastante grande y el asa también es demasiado grande. Pero al final queda simpático. Y es fácil de coger. Y, sobre todo, cuando lo ves, dices: esto es un càntir, está clarísimo.»
Tampoco olvida lo esencial, que conecta con la historia de Sant Domènec: «es importante que mantenga el agua fresquita. Y que sude. Que sude mucho. Pones un platito debajo, y ya está. O, sino, te puede hacer una mancha en la mesa, que también es bonita. Es más bonita que una mesa pulida.»
«Es importante que el càntir mantenga el agua fresquita. Y que sude. Que sude mucho. Pones un platito debajo, y ya está. O, sino, te puede hacer una mancha en la mesa, que también es bonita.»_Javier Mariscal
El botijo es sencillo, práctico y, como bien dice su diseñador, la mar de simpático. Incluye tres líneas blancas esgrafiadas. Mariscal cuenta que «la esgrafía es algo muy antiguo. Mucho antes de que existieran las letras y los abecedarios, ya nos comunicábamos rascando, con signos. Estas tres rayas representan una decoración. Y te está explicando que debajo de este color barro está el blanco, que brilla.”
Sobre su tamaño, Mariscal contó que su idea era hacerlo más grande, pero que “ahora las familias son mucho más pequeñas.»
«La esgrafía es algo muy antiguo. Mucho antes de que existieran las letras y los abecedarios, ya nos comunicábamos rascando, con signos. Estas tres rayas representan una decoración. Y te está explicando que debajo de este color barro está el blanco, que brilla.»_Javier Mariscal

Festival Internacional de Ceràmica
El càntir de Mariscal se podrá comprar durante los días del Festival Internacional de Cerámica en Argentona, entre el 5 y 7 de julio, a un precio de 30 euros. Como en anteriores ocasiones, se lanzará en serie limitada y numerada.
El certamen, hasta ahora en formato feria, ahora cobra dimensión de festival con el objetivo de ampliar la propuesta. Además de la feria comercial, incorporará talleres, exposiciones, espectáculos nocturnos y una amplia programación en torno a la cultura y el arte del barro. El país invitado de esta edición es la República Checa.
Un cartel con sorpresas
Precisamente, el encargado de diseñar el cartel que comunica este cambio de formato ha sido el propio Mariscal. Según cuentan los organizadores, la idea surgió de forma espontánea, cuando Mariscal visitó el Museu del Càntir por primera vez, para concocer bien su historia y coger ideas, antes de emprender el diseño.
«Es un cartel que transmite esa sensación de feria, de mercado, de poder elegir y escoger. Y al mismo tiempo rinde homenaje a todos los botijos anteriores.»_ Oriol Calvo, director del Museu del Càntir d’Argentona y del Festival Argillà Argentona 2024
En el cartel aparecen todos los botijos de anteriores autores, además del suyo. Como curiosidad, Mariscal ha incorporado también una de las opciones de càntir de propuso y se descartó por ser demasiado complicada.

“Hice una visita al museo para reflexionar sobre qué es un càntir y un botijo. Me gustan mucho las dos palabras. Càntir es una palabra muy bonita, como un canto. Y botijo es lo contrario, es como yo: un señor pequeño y regordete, pero que lleva litros por toda la familia y que suda. Es un objeto que hace agua fría sin pilas. Es portátil y muy frágil. Puede romperse. ¡Todo lo que nace un día muere, chico, tú también! Es muy humilde.»_Javier Mariscal



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