Por: Ariadna Rousaud
Aunque mucha gente no se enteró, entre 2015 y 2020 en Barcelona existía un bar completamente impreso en 3D. Los revestimientos de suelos y paredes, los taburetes y hasta la vajilla estaban impresos con un filamento de ácido poliláctico (PLA). El artífice del proyecto fue el ex-diseñador Martí Guixé que, junto al arquitecto Pau Badia, tuvo la paciencia de ir imprimiendo cada pequeña losa con tres máquinas (hoy ya añejas, pero en aquel momento una modernidad), que no paraban de funcionar en todo el día. El bar permanecía abierto mientras los clientes consumían sus bebidas o asistían a conciertos y presenciaban su construcción.
Tras la pandemia, el Ex-Designer Project Bar se desmontó y abandonó su ubicación original, en la calle Entença, 3, convirtiéndose en un objeto exento, con alma peregrina.
Hace unos días se instaló en el Disseny Hub Barcelona, donde podrá visitarse hasta el 25 de agosto. Hemos aprovechado esta ocasión para entrevistar a Martí Guixé (Navàs, 1964). Una oportunidad de oro para saber un poco más sobre uno de los diseñadores (o ex–designer, como él se designa) más valiosos de nuestro país. Un pionero del food design y de la tecnología aplicada al diseño cotidiano, cuya prolífica carrera siempre ha brillado más fuera de nuestras fronteras.

© Inga Knölke
¿Cómo surgió la idea del Ex-Designer Project Bar?
Bueno… es una idea bastante absurda, la verdad. Queríamos ver si podíamos montar un bar con las impresoras 3D que usábamos en el estudio para hacer maquetas. El concepto era ver si podíamos evitar lo industrial, que una máquina dibujara directamente lo que pensábamos, sin intermediarios.
La idea inicial era imprimir todos los revestimientos, después los vasos y las copas, y finalmente la comida.
Empezamos en 2015 imprimiendo desde cero. Lo hacíamos con el bar abierto, que abría de 18 h a 23 h, menos el fin de semana. Un horario un poco raro, porque lo lógico era abrir el fin de semana.
Pero no era un bar al uso
Era un proyecto. Hace poco, Jeffrey Schwarz me dijo: “El bar entra dentro de la categoría de bar de artista.” Yo lo entiendo como que no está hecho para tener un rendimiento económico, sino que es la obra de un artista. En este sentido, era un proyecto especulativo.
«El Ex-Designer Project Bar es un proyecto especulativo. No está hecho para tener un rendimiento económico, sino que es la obra de un artista.» _ Martí Guixé
¿Qué peso tenía la localización en la calle Entença? ¿Llegó primero la idea o el local?
En ese momento buscábamos un espacio adicional al estudio para hacer un showroom. Nosotros estamos en Entença, 1 y el local del al lado, en el número 3, quedaba libre. Lo acabé comprando y pudimos cambiar la actividad a la de bar. Entones dijimos: hagámoslo.
Conocí a Pau Badia, que no estaba en el estudio. Es un tío muy transversal, es arquitecto, pero ha trabajado de cocinero. Se lo comenté y me dijo que le encantaría hacer de barman y dibujar. Sin él, no hubiese sido posible.


© Inga Knölke
¿Qué tipo de cliente venía?
A veces gente del barrio. Otras veces, gente interesada en las tecnologías de impresión. También entraban personas a preguntar qué era todo aquello o si podían imprimir. Al principio no se entendía, así que pusimos un cartel que ponía: BAR. Aún así…
Había gente que salía de cenar del Tickets y venía a tomar algo y cuando les servíamos en los vasos impresos en 3D nos decían: “¿no tenéis vasos de cristal?”
Había un poco de todo.
Comentas que con esta obra quieres reflexionar sobre la democratización de la producción industrial, desvinculada de los sistemas de fabricación global. Con las herramientas actuales (impresoras 3D, softwares de diseño…), ¿un proyecto así está al alcance de todo el mundo?
Sí, si tiene paciencia. Las herramientas lo permiten, pero es complicado. Yo pensaba que acabaría al cabo de dos años, en 2017, pero en 2015 la tecnología no era la actual.
Pero pienso que sí, que democratiza la industria.
Hoy en día las máquinas funcionan súper bien. Si se te estropea la lavadora y el fabricante te dice que la tienes que cambiar, puedes imprimir la pieza rota, la sustituyes y ya está. Yo mismo tengo el 15% de mi casa hecho con trocitos de piezas que he impreso en 3D. A veces es más fácil imprimírtelo tú, que comprarlo en una ferretería.
«Yo mismo tengo el 15% de mi casa hecho con trocitos de piezas que he impreso en 3D. A veces es más fácil imprimírtelo tú, que comprarlo en una ferretería.»_ Martí Guixé

© Inga Knölke
¿Llegasteis a imprimir la comida en 3D?
En el año 1997 hice mi primera exposición en la Galería H2O, donde diseñé SPAMT (És Pà amb Tomàquet). En 2017, para celebrar el 20º aniversario, queríamos hacer la expo conmemorativa en H2O, acabar de imprimir el bar y empezar a imprimir la comida y ese pà amb tomàquet.
Estuvimos medio año investigando. Manipulamos una máquina. Y vimos que era mucho más complicado que imprimir chocolate. El chocolate es fácil porque es caliente y cuando lo imprimes se enfría el hilo. Pero el pà amb tomàquet tiene la base de harina. Es decir, que va al revés: empieza frío y luego debe calentarse. Tuvimos que cambiar la tecnología y lo conseguimos. Pero, mientras que en la primera exposición hicimos 500 pa amb tomàquet en 1,5 horas, en esta hicimos 3 en 3h.
Hicimos otra prueba con discos de harina que después acabábamos cociendo en el horno. Estaban buenos, con salsa y tal, pero tenías que salir de la máquina para terminarlo y no es lo mismo. Se puede imprimir comida para un evento, pero no como base de cada día. Pensamos que todo lo que se ve en internet es falso, así de claro.
«Se puede imprimir comida para un evento, pero no como base de cada día. Pensamos que todo lo que se ve en internet es falso, así de claro.» _ Martí Guixé
Digital SPAMT, 1997 © Inga Knölke
Digital SPAMT, 1997 © Inga Knölke
Digital SPAMT, 2017 © Inga Knölke
Digital SPAMT, 2017 © Inga Knölke
¿Por qué defines el Ex-Designer Project Bar como “una ruina arqueológica del futuro”?
En el momento que hacemos el expolio y lo sacamos de allí, este acto ya lo convierte en una especie de ruina. Es muy matérico. Yo lo veo con una dimensión arqueológica.
El bar transforma su interiorismo en un objeto exento. Ahora ha llegado al Disseny Hub y a lo mejor dentro de unos meses viaja a otras localizaciones. En una sociedad cada vez con menor arraigo y ante el incipiente nomadismo suscitados por el teletrabajo y acceso a la tecnología, ¿el Ex-Design Project Bar abre una vía para el ‘interiorismo nómada’? ¿Qué es la ‘utopía de la autonomía digital’?
Tiene varias lecturas. Una es esta idea del lienzo de la pintura. Cuando se inventó el lienzo, se creó el mercado del arte, porque antes se pintaba sobre una pared. Esto sitúa el interior dentro del contexto del diseño, porque es un producto que en el momento que se mueve puedes comercializar con él.
El segundo tema es el del expolio. Es un expolio del s. XXI porque es políticamente correcto. No es que yo haya ido ahí y me lo haya llevado de forma violenta e ilegalmente, sino que ha sido todo coordinado. Tienen una connotación muy de ahora, de extraer algo.
Y después esta el tema del objeto. De un interior que pasa a ser un objeto. Y a partir de ahí se abren multitud de posibilidades. El bar podría estar perfectamente dentro del MNAC porque allí tienen iglesias románicas y no deja de ser lo mismo, pero cambiando el contexto espacio temporal.
«El bar podría estar perfectamente dentro del MNAC porque allí tiene iglesias románicas y no deja de ser lo mismo, pero cambiando el contexto espacio temporal.» _ Martí Guixé
© Inga Knölke
Ahora que ya tienes el diseño dibujado, ¿por qué no haces más reproducciones y las instalas por el mundo?
Hay una chica en el estudio que me dijo que deberíamos imprimir uno en Taiwan. De momento, está abierto a posibilidades. No sé qué pasará.
¿El bar continuaría abierto en su localización original de no haber sido por la pandemia?
No lo sé. Acabamos de imprimirlo justo cuando llegó la pandemia. Seguramente hubiéramos continuado un año más. Pero no es nuestro negocio. En el momento de terminar el proyecto lo hubiéramos inaugurado y se hubiese hecho un libro, que es lo que estamos preparando ahora.
Pero no creo que hubiésemos seguido más. Yo tenía dos personas que se encargaban del bar y no era rentable. Funcionaba a nivel de imagen y de comunicación. Venía mucha gente del mundo del diseño a verlo.
«El bar y no era rentable. Funcionaba a nivel de imagen y de comunicación.» _ Martí Guixé
¿El concepto habría funcionado mejor en otra ciudad europea, americana o asiática?
No, porque venía mucha gente que no le gustaba; gente del mundo de la alta gastronomía que creían que era de plástico. No era plástico. Las piezas son de ácido poliláctico (PLA) hecho con base de maíz. Pero a lo mejor ahora se va a otra ciudad.
© Inga Knölke
Tardasteis 5 años en imprimirlo y 3 en desmontarlo. ¿Cuánto habéis necesitado para montarlo en el DHUB?
5 días
Al menos vais agilizando los tiempos…
Sí, a partir de ahora se podrá montar en un día y desmontar en otro.
© Inga Knölke
Fuiste el pionero del food design. Empezaste a trabajar con la impresión 3D cuando aún nadie lo hacía. ¿Crees que ir avanzado en el tiempo ha hecho que tu obra no se haya entendido hasta hoy?
La tecnología cambia la vida cotidiana. Y el diseño se ocupa de la vida cotidiana. Por lo tanto, me interesa mucho seguir los cambios que se producen, sobre todo, en tecnología, que es lo que ahora está afectando más a todo lo cotidiano. Diseño, tecnología e internet van muy ligados.
SPAMT surgió porque yo quería comer pan con tomate delante del ordenador y el pan tradicional hacía muchas migas. Eran los años 90 y empezábamos a tener ordenadores, a trabajar con ellos, a jugar y a comer delante de ellos. Esto hizo que yo me planteara cambiar la comida. Por lo tanto, la tecnología me influyó.
Hace poco hice una serie de NFTs con SPAMT, cuando se cumplieron 25 años, y lo imprimimos en 3D. No sé si estoy avanzado. Lo que estoy es actualizado.
«No sé si estoy avanzado. Lo que estoy es actualizado.» _ Martí Guixé
¿Sientes que estás más valorado fuera que dentro de tu propio país?
Podría ser. Trabajo mucho en Italia. No sé por qué. Podría hacerlo perfectamente aquí.
Cuando hice mi primera expo, que fue mi inicio oficial, en el 97, lo que hacía, aquí no funcionaba. A través de una herramienta como internet, consideré Europa como un mercado local, donde yo podía sobrevivir y ganar dinero. Si hubiese considerado mi mercado local Barcelona, Catalunya o España, no hubiese funcionado. Aquí había tres empresas o institutos de cultura, mientras que en Europa había 30.
La sensación que tengo es que aquí la gente piensa que estoy fuera y, por otro lado, piensan que soy muy caro y que estoy muy arriba. Esto es una actitud un poco de provincias. He estado colaborando 15 años con DAMM y también he hecho toda la expansión de Camper por el mundo.
«Consideré Europa como un mercado local, donde yo podía sobrevivir y ganar dinero. Si hubiese considerado mi mercado local Barcelona, Catalunya o España, no hubiese funcionado.» _ Martí Guixé
© Inga Knölke
Por el tipo de visión que tienes del diseño, más ligado al concepto y a las ideas que al objeto, a menudo se te ha considerado más artista que diseñador.
De hecho, el nombre de ex-designer es para reivindicar que soy diseñador pero que no trabajo. El arte me interesa mucho, pero yo trabajo con el mundo cotidiano. Lo que me interesa es cambiar la vida cotidiana y esto lo hace el diseñador. La comida es algo muy cotidiano. No me interesa la comida como evento, sino como algo que hacemos cada día.
«El arte me interesa mucho, pero yo trabajo con el mundo cotidiano.» _ Martí Guixé
En alguna entrevista he leído que haces lo que te gusta. Si te graduaras hoy, ¿crees que eso sería posible?
Seguramente me gustarían otras cosas.
Las redes sociales me parecen herramientas increíbles y están mal aprovechadas. La gente no hace cosas interesantes. Si hubiésemos tenido esto… Mi educación fue analógica. No empecé a trabajar con ordenador hasta después.
Creo que la gente ahora tiene más posibilidades de hacer lo que les gusta. El problema es que no saben qué les gusta. Bueno, yo tampoco lo sabía cuando era joven.
¿Qué visión tienes del estado del diseño en nuestro país?
El tema es que no hay industria. Está todo por hacer y esto debería ser una ventaja. El diseño debería adaptarse a los tiempos que corren. Hay muchos diseñadores artesanos que, como no hay industria, lo tienen que hacer todo ellos.
Los principios de siglo empiezan a partir del año 25. Entraremos en el nuevo siglo el año que viene y cambiará todo. Vendrán muchos cambios increíbles con los algoritmos y habrá muchas oportunidades.
Ahora mismo veo un momento muy conservador. Por ejemplo, en la Feria de Milán. La gente no quiere cosas radicales ante la posibilidad de crisis y con las guerras.
Pero la Feria de Milán se ha convertido en la hoguera de las vanidades… Incluso están entrando un montón de marcas de moda…
Sí. El diseño se está “modaficando”. La gente de la moda está probando de trabajar en el mundo del diseño.
«El diseño se está “modaficando.” _ Martí Guixé













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