Por: Ariadna Rousaud
En su ensayo ‘A Room of One’s Own’, Virginia Woolf reflexionaba sobre dos elementos imprescindibles para que las mujeres pudieran crear: el primero, contar con independencia económica; el segundo, tener un espacio propio donde desarrollar su creatividad. Partiendo de esta idea, en 2023 la Galeria Il·lacions de Barcelona organizó la exposición ‘Una cambra pròpia’, donde encargó diez piezas de mobiliario y objetos a diez diseñadoras y artistas contemporáneas, cada una de ellas inspirada en la obra de diez mujeres referentes de la historia del diseño. En su conjunto, formaban una ‘habitación propia’, que el Pabellón Mies van der Rohe ha acogido ahora con motivo del Día Internacional de la Mujer.
Homenaje a las pioneras del diseño
Entre las figuras homenajeadas están Eileen Gray, Lilly Reich, Anni Albers, Aino Aalto, Charlotte Perriand, Eva Zeisel, Lina Bo Bardi, Franca Helg, Andrée Putman y Maria Pergay. Muchas de ellas vieron su legado eclipsado por sus colegas masculinos, como es el caso de Lilly Reich, cuya autoría quedó en la sombra de Ludwig Mies van der Rohe, o Charlotte Perriand, asociada principalmente a la obra de Le Corbusier. ‘Una cambra pròpia’ quiere rendir tributo a sus aportaciones, además de reivindicar su influencia en el diseño contemporáneo.

A View of Our Own, Jana Tothill. Cortina. Anni Albers
Diez diseñadoras, diez piezas originales
Las creadoras de esta intervención han desarrollado piezas originales inspiradas en sus referentes. De esta manera, se establece un diálogo constante entre historia y contemporaneidad.
La intervención incluye dos sillas. Una es obra de Carla Cascales y se inspira en la Villa E-1027 de Eileen Gray, famosa vivienda por su original concepto sobre la forma de habitar, además de por haber sido ‘boicoteada’ por Le Corbusier. La otra es de Inés Sistiaga y reinterpreta la Silla MR 10 Weissenhof de Lilly Reich, convirtiéndola en un asiento doble que busca reivindicar la autoría de la diseñadora alemana.

Villa, Carla Cascales. Chaise-longe. Eileen Gray

Versió de la cadira MR 10 de Weissenhof, Inés Sistiaga. Silla. Lilly Reich
Sanna Völker presenta Näkki, una serie de espejos inspirados en el trabajo en vidrio de Aino Aalto y la mitología finlandesa. Por otro lado, la artista Marria Pratts ofrece una mesa titulada ‘Entre els vestigis del procés de la pintura’, donde los materiales y los colores remiten a la obra de Charlotte Perriand.

Näkki, Sanna Völker. Espejos. Aino Aalto

Entre els Vestigis del Procès de la Pintura, Maria Pratts. Mesita. Charlotte Perriand
Otra mesa, la de Rosa Cortiella, honra la obra de Maria Pergay, y la gran cortina ‘A view of one’s own’, de Jana Tothill inspirada por Anni Albers, destaca por haber juntado tres generaciones (a su madre y su abuela) en su confección.

Tribut, Rosa Cortiella. mesita. Maria Pergay
Entre los pequeños objetos, encontramos, por ejemplo, la serie de vasos modulares de vidrio Float que exploran la relación entre el hielo y el tiempo. Es obra de Mago Hart y se inspira en Lina Bo Bardi. También el jarrón E-Z Vase, de Laura Molina en homenaje a Eva Zeisel.

Float, Magdalena Hart (Mago). Vasos. Eva Zeisel
A estas piezas se suman la alfombra ‘Courage’ de Mariadela Araujo, creada en homenaje a Andrée Putman, y la lámpara ‘La Helf’, diseñada por si.atelier en honor a Franca Helg. Ambas obras refuerzan el objetivo de la exposición: poner en valor la obra de mujeres que han sido fundamentales en la historia del diseño y cuya influencia sigue vigente hoy en día.

Courage, Mariadela Araujo. Alfombra. Andrée Putman
La importancia del contexto expositivo
Que la Fundació Mies van der Rohe acoja una exposición gestada en Galeria Il·lacions no solo amplifica su alcance, sino que también transforma la manera en que se perciben las piezas. En la galeria, el montaje era más contenido e íntimo, mientras que en el Pabellón Mies van der Rohe, la interacción con la luz natural y la arquitectura racionalista genera una atmósfera distinta, resignificando cada objeto. La disposición también cambia, generando una nueva ‘habitación propia’ donde las piezas dialogan con el icónico espacio de manera inesperada y reveladora.
La exposición ‘Una cambra pròpia’ no solo recupera la memoria de las pioneras del diseño, sino que también plantea un debate crucial sobre el presente y el futuro de la igualdad de género en el sector. Una habitación propia para el diseño femenino, que sigue reclamando su espacio.

El papel de la mujer en el diseño industrial
Aleida Vilaplana, co-comisaria de la exposición, quiso desafiar a las creadoras contemporáneas, sacándolas de su zona de confort e invitándolas a desarrollar muebles y objetos alejados de su trabajo habitual. Este ejercicio ha permitido expandir la creatividad de las participantes y, al mismo tiempo, visibilizar el talento femenino en un sector donde la figura de la mujer ha sido sistemáticamente infravalorada.
Pero, ¿estamos avanzando realmente en dar visibilidad a las mujeres en el diseño industrial? En los últimos años, instituciones como el Disseny Hub han puesto el foco en esta cuestión con exposiciones como ‘Som aquí, les dones del disseny’ (originaria del Vitra Museum y comisariada por Viviane Stappmanns), y Madrid Design Festival ha acogido la tercera edición de ‘Mujer x Mujer‘, comisariada por Marisa Santamaría. Aun así, la pregunta sigue abierta: ¿es suficiente? ¿Se está logrando una representación equitativa o seguimos enfrentándonos a barreras estructurales en el sector?




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