Por: Ariadna Rousaud
El grupo Amasa inaugura su cuarta panadería artesanal en la calle Santa Isabel, 7, en pleno centro de Madrid. El nuevo establecimiento, diseñado por el estudio de arquitectura BURR y promovido por Proyectos Conscientes (Mo de Movimiento y TRAMO), se integra en el entorno histórico y plantea una forma diferente de habitar el comercio: más cercana, más libre, más respetuosa. Desde el pan hasta el interiorismo, todo en Amasa Santa Isabel responde a una misma filosofía: valorar lo esencial, conectar con lo local y generar impacto positivo desde lo cotidiano.
Interiorismo sin derribos: conservar en lugar de demoler
El estudio BURR ha abordado este proyecto desde la idea de mínima intervención. En lugar de transformar por completo el local, ha trabajado con lo que ya había. Se han conservado las capas originales del espacio, se ha restaurado el escaparate y se ha recurrido a sistemas de construcción industrializada que permiten fabricar e instalar los elementos en tiempos reducidos y sin apenas residuos.
“Diseñamos un sistema constructivo industrializado estándar que se puede realizar en taller e instalar en un único día. Además, se adapta fácilmente a espacios con historia como este, que anteriormente fue una librería” _ Ramón Martínez, arquitecto de BURR


Distribución abierta para eliminar jerarquías
El diseño de Amasa Santa Isabel rompe con la estructura tradicional de tienda. En lugar de mostradores o zonas claramente delimitadas, el local se organiza en torno a cuatro muebles principales que cumplen distintas funciones: uno para servir el café, otro para la caja, otro para los panes y un último como colmado.
“Cada pieza funciona de manera diferente, pero todas comparten un mismo lenguaje”, detalla Martínez. Este enfoque fomenta la circulación libre, la interacción y la sensación de cercanía entre quienes trabajan en la panadería y quienes la visitan.


Reversible y eficiente
Una gran cortina recorre el interior, ocultando conducciones e instalaciones sin necesidad de obras invasivas.
La elección de la construcción en seco —más rápida y limpia— facilita además la posibilidad de devolver el local a su estado original si fuera necesario. Este modo de construir, cada vez más valorado por su eficiencia y bajo impacto ambiental, se alinea con los principios de sostenibilidad que caracterizan a Amasa y al resto de proyectos de Proyectos Conscientes.


Proyectos Conscientes: una manera de estar en el mundo
Detrás de Amasa SAnta Isabel están Felipe Turell y Javier Antequera, fundadores de la compañía Proyectos Conscientes y responsables de espacios gastronómicos como Mo de Movimiento y TRAMO. Este último, inaugurado en 2023, ya ha recibido una Estrella Verde Michelin por su enfoque en la sostenibilidad y el cuidado del entorno.
“Queremos que nuestros puntos de venta sean lugares de encuentro, espacios vivos donde las personas se relacionen de forma más consciente”, afirma Turell. En Amasa Santa Isabel, ese propósito se concreta en productos elaborados con mimo, ingredientes de origen ecológico y una apuesta clara por el comercio de proximidad.
El pan como centro de todo
En el obrador de Las Rozas —donde se elabora el pan que luego se distribuye a los distintos locales— se trabajan harinas molidas a la piedra y cereales procedentes de molinos de Sigüenza y Zamora. Hay panes de trigo blanco, integrales, de centeno o kamut, y también versiones especiales.
Además, se ofrece bollería artesanal elaborada con huevos de granjas ecológicas de Ávila, lácteos gallegos de Casa Grande de Xanceda y repostería como las tartas de Mo de Movimiento. El café de especialidad lo tuestan en Valladolid los expertos de Puchero y las infusiones provienen de Josenea Bio, una entidad sin ánimo de lucro con una fuerte vocación social.

Cuatro locales, una misma visión
Con Santa Isabel, Amasa suma cuatro establecimientos en Madrid. Los otros se encuentran en Majadahonda (Av. Reyes Católicos, 3), Las Rozas (C/ Dublín, 25A, Pol. Európolis) y el Mercado de Chamartín (C. de Bolivia, 9). Cada uno sigue una misma línea: convertir la compra diaria en un acto más consciente, apoyar a productores locales y cuidar del entorno desde decisiones concretas, también en el diseño del espacio.




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